jueves, 27 de agosto de 2009

EMF

Y eres mi ángel de paz
déjame volar
a tu lado yo por siempre quiero estar
tus alas me llenan el alma.
Aquí estoy,
tu también,
aunque sea en la imaginación.
29/DIC/1992
23-AGO-2009

Cuando se van ya luego nunca vuelven, cada dia llueve en tu interior hay una angustia que te puede, tienes ganas de irte con esa persona que te amabas, no te confies la vida da vueltas inesperadas, se que es duro perder alguien cercano pero ya no, ya no esta contigo y tienes que aceptarlo despues de haber compartido tanto la vida es injusta hay un tiempo limitado para cada alma que se ajusta al conformismo de un pasado presente y futuro, cada estrella es alguien que te observa a lo lejos desde un muro creado de la nada de tu todo, recuerdos hacen de tus lloros una imagen viva y solo vivira en tu intrerior si asi lo deseas, rie,llora,grita con todas tus fuerzas puede que no merecieras toda esa amagura y es verdad eso de que todo lo bueno poco dura y todo el mundo necesita evasion cuando el corazon se siente triste, no hay que rendirse hay que afrontar la situacion y se que existe un mas alla o quiza me quiera mentir tras perder alguien quieres dejar de existir se van las almas al cielo , yo contigo tambien muero, vuelo hacia un lugar que soñé encontrar en todos mis sueños, dueño de esta posesion de una obsesion amarga cuando pierdes alguien querido se nota que algo te falta algo irremplazable,es algo inolvidable, juega con tus emociones pero es algo inevitable y es que queramos o no estamos unidos al tiempo, el destino decide cuando nos llega el momento y no lo veo justo no puedes ni despedirte la muerte te quita todo sin avisar antes de irse es un intercambio de una persona por la tristeza no servira de nada pero si tiene fe reza. Lloro por algo que no volvera jamas lo he asumido recuerdos cada noche que no quieren ser olvido y he vivido con gran parte de la culpa la lluvia cae sobre mis lagrimas, me siento bien cuando se juntan y sí, claro que tamaño importa, la vida es demasiado corta.

martes, 18 de agosto de 2009

Tengo miedo, miedo de crecer, miedo de sentir, miedo de no poder, de no lograr, miedo de ser quien soy, miedo de lastimar, miedo de amar, miedo de vencer o de simplemente perder. Miedo a decir que sí, miedo a no saber, en fin, miedo a vivir la verdadera realidad.
Hoy me doy cuenta de lo que realmente es la vida, empiezo a admitir demasiadas cosas que me hacen entrar en crisis; quizás una simple crisis que todos tienen en su debido momento, o tal vez esto se llama CRECER.
Ese es mi miedo, crecer, algo que veo tan lejano... Que cuando menos te das cuenta la vida se te paso en un abrir y cerrar de ojos. Te parás en un cierto momento y pensás que nada más querés volver a ser aquella niña. Añorás cada momento de tu infancia, en la que no tenías problema alguno, en la que constantemente estabas de la mano de tu mamá o papá. Antes te caías de un tropezón y ahí estaban tus viejos para ayudarte a levantar; ahora te caes y vos ves que ellos están ahi, pero sólo vos y nadie más que vos tienen que poderse levantar, que ya no es deber de ellos sino tuyo.
Me da miedo de sólo pensar que un día "ellos" ya no van a estar.
Un padre, una madre son mucho más importante de lo que uno piensa, porque las palabras de un padre, su mirada, viven en nosotros. Es como que los padres te dan una caja de herramientas, si vos tenés un problema metes mano en esa caja y sacas la herramienta que necesitas para arreglarlo. Pero cuando el padre faltó o falló tenés un problema, metes la mano en la caja y no hay nada, estás perdido. Sin esas herramientas es como que estás desnudo, sin armas para enfrentar la vida. Porque un padre nos da eso, nos da armas para pararnos, para pelear por un lugar. Y cuando dejas de pelearla te morís, te caes, te vas. Lo que te mantiene vivo no es ganar sino pelear. La pelea perdida es la que no se peleó. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente. No está muerto quien pelea. Tal vez te cruzaron un cross de derecha, te hicieron besar la lona, sangrar, llorar, pero hay que seguir peleándola hasta el final. La única forma de aprender a pelear es peleando, es no rendirse jamás. Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea esa pelea que es nuestra. Pelearla hasta el final, hasta el último round. Pocas cosas me enseño mi viejo, pero grosas. Me enseñó que el ring nunca se abandona, nunca se tira la toalla, y se pelea con garra hasta el último round.
Hoy admito que HAY TAL CRISIS! Pero debo pasarla, dejarla atrás, o mejor dicho tomarla para poder crecer sin miedo alguno. Porque ésto es la vida misma...
Ésto se llama CRECER.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Toda mujer debe auto valorarse ella misma, de ahí radica la importancia de que ella reconozca su propio valor de modo que no le permita a nadie que la desvalorice. A veces pensamos que somos de otro planeta, pero no es así, sin embargo debemos aprender a convivir con el mundo que nos ha tocado vivir, con el mundo que nos ha tocado a cada uno de nosotros y las situaciones que nos presenta la vida.
Todos los seres humanos son: fuertes, inteligentes, con esos valores enfrentaremos todo tipo de situaciones y seguir avanzando en la vida de manera que podamos ser mejores personas cada instante. Todos cometemos errores, si es cierto todos nos equivocamos, mas esos errores, esas equivocaciones no deben ser obstáculo para nuestro desarrollo espiritual e intelectual; lo que es si importante es reconocer que no somos perfectos y además saber que si algo no sale de acuerdo a lo esperado, no debemos derrumbarnos pues ya habrá una segunda oportunidad de mejorar. A veces nos sentimos frustrados, solos, tristes con el alma desierta queriendo que otras personas decidan por nosotros cuando en realidad ya ellos decidieron hace mucho tiempo, pero, nosotros nos quedamos en el pasado. Es muy difícil despertar y darse cuenta que hemos estado apegado a algo irracional, algo sin fundamento, sin explicación alguna, pues muchas veces no nos entendemos a nosotros mismos, pero la verdad es que cuando despertamos a la realidad, nos damos cuenta de que por mucha fortaleza, siempre en algún momento, somos indefensos propensos al dolor y es ahí cuando nos sumergimos en llanto, como cuando éramos niños y no entendíamos la situación.
La dignidad; es mas fuerte que el amor, pues cuando esta se siente pisada, humillada se va, sin dejar huellas, más siempre debemos luchar y vivir con la frente en alto ya que es más digno equivocarse intentándolo que nunca haberlo intentado. En virtud de ello nuestro dolor por no haberlo intentado matará mil veces la dignidad sagrada de todo ser humano. Afortunadamente Dios siempre nos da una segunda oportunidad para reparar esos errores del pasado, errores quizás nos separaron de nuestros seres queridos.
Hay momentos duros e irremediablemente insoportablemente de aguantar, sólo Dios en esos instantes nos fortalece y nos bendice con la gracia de paz y la sabiduría necesaria para saber y comprender que ellos pasarán.
La esperanza, esa que nunca debe morir que siempre debe estar verde, brillante sobre lo alto, esa esperanza se llama deseos de vivir, pero vivir el hoy, con fe de que podemos echar hacia delante, siempre recordando que a pesar del miedo que nos embarga muchas veces debemos estar plenamente seguros de que somos unos verdaderos vencedores, y eso está en nosotros aceptarlo pues lo somos.
¿Te olvidaste? ¿que aun estaba viva te olvidaste? ¿todo lo que alguna vez tuvimos te olvidaste? ¿te olvidaste de mi? ¿te arrepientes de alguna vez estar a mi lado? ¿te olvidaste? que sentiamos por dentro ahora estoy decidida a olvidar lo nuestro, pero en algo nos equivocamos eramos tan fuertes nuestro amor es como una cancion no puedes olvidarlo, asi que ahora supongo aqui es donde tenemos que soportarlo, ¿te arrepientes de algna vez tomar mi mano? nunca mas, por favor no te olvides, no te olvides, lo tuvimos todo, estabamos por pasar mas alla de estar enamorados y eso eramos antes y al final todas las fotos han sido quemadas y todo el pasado es solo una leccion que hemos aprendido no olvidare, por favor no te olvides de nosotros no puedes olvidarlo, por favor no te olvides de nosotros.

viernes, 7 de agosto de 2009

Quién no ha querido a una diosa licántropa, en el ardor de una noche romántica mis aullidos son el llamado yo quiero un lobo domesticado. Por fin he encontrado un remedio infalible que borre del todo la culpa no pienso quedarme a tu lado mirando la tele y oyendo disculpas, la vida me ha dado un hambre voraz y tu apenas me das caramelos, me voy con mis piernas y mi juventud por ahí aunque te maten los celos. Una loba en el armario tiene ganas de salir, deja que se coma el barrio antes de irte a dormir. Tengo tacones de aguja magnética para dejar a la manada frenética, la luna llena como una fruta no da consejos ni los escucha. Llevo conmigo un radar especial para localizar solteros si acaso me meto en aprietos también llevo el número de los bomberos ni tipos muy lindos ni divos, ni niños ricos yo se lo que quiero pasarla muy bien y portarme muy mal en los brazos de algún caballero.


¿Te resulta fácil pedir perdón o te cuesta? ¿Podemos acostumbrarnos a pedir perdón? ¿Pierde valor nuestro “perdón” cuando lo decimos muchas veces y muy seguido? Un “perdón” a veces no puede reparar lo que hicimos mal, porque con un simple “perdón” no se puede borrar el dolor. Cuando nos equivocamos y nos damos cuenta que hemos lastimado a alguien, no nos alcanzan los idiomas para pedir perdón. No sabemos cómo hacer para conseguir el perdón de esa persona. Tenemos que pensar bien antes de hacer las cosas, tenemos que hacernos responsables de lo que hacemos para no tener que llegar al límite de pedir perdón, en todos los idiomas. Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón? Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal? Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó. Pedir perdón es poner una curita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos. Insuficiente y a destiempo. Recién cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones. Hay cosas imperdonables aunque se pida perdón en todos los idiomas.